Sunday, July 06, 2014

la felicidad es una decisión...

 la felicidad es una decisión...

 no es producto del azar.... 

es mejor saber vivir feliz aun medio de la tormenta.... 

que esperar.... que esta termine....

asi que no son las circunstancias que condicionan tu felicidad...

 es un sentimiento que se puede tener , como producto de una sabia decisión y toma de conciencia.... 

Dios los bendiga a todas y todos...

Cambios en las leyes del ajedrez en vigor desde el 1 de julio 2014.

Cambios en las leyes del ajedrez en vigor desde el 1 de julio.

Nuevas Leyes FIDE JULIO 2014
  La Federación Internacional de Ajedrez, la FIDE , introduce muchos cambios en las nuevas leyes del ajedrez, válidas desde el día 1 de julio de 2014, los cambios se producen tanto en reglamentación propia del juego, como la coronación, nuevos ritmos de juego, ilegales, móviles... También sufre bastantes cambios el tema del ELO en cuanto a los requisitos para conseguirlo, como sobre todo la K, vamos a resumir los cambios más importantes que hay que saber.
  • Reglamento de evaluación ELO
Los cambios más importantes son los requisitos para sacar el ELO FIDE, a partir de ahora un jugador necesita al menos 0,5 puntos y un mínimo de 5 partidas (antes eran 9), las 5 partidas no tienen que ser en un mismo torneo, sino que se van guardando en cada torneo hasta llegar a las 5 partidas necesarias, las 5 partidas tiene que ser en un periodo de 26 meses, ahora sacar elo FIDE ya está al acance de cualquiera y el mínimo sigue siendo 1000 puntos.
Otro cambio importante es la variación de la K, que mide la variación de elo de cada jugador y en cada partida, a partir del 1 de julio la K=40 (antes K=30) para los nuevos jugadores hasta completar 30 partidas, K=20 (antes K=15) para el resto de jugadores que no lleguen a 2400 puntos, K=10 una vez alcanzados los 2400, es de por vida aunque se baje luego de 2400, los jugadores sub-18 mantendrán la K=40 hasta que cumplan los 18 o lleguen a 2300, esto va a hacer que los menores de edad suban el ELO(o bajen) muy rápidamente y sobre todo inflación de elo cuando ganan a uno de K=20.
  • Leyes del Ajedrez
Articulo 4.6
La promoción de un peón puede hacerse de varios modos:
a) El peón no tiene porque situarse en la casilla de llegada.
b) Quitar el peón y poner la nueva pieza, puede hacerse en cualquier orden.
c) Si una pieza del oponente está en la casilla de llegada, ésta debe ser capturada.
Así que ahora sí se puede levantar el peón de la séptima fila y poner la nueva Dama en la octava, ya no es necesario avanzar el peón como antes.

Articulo 6.2a
Durante una partida cada jugador que haya hecho su movimiento, presionará el reloj. Esto completa el movimiento.
El movimiento también se completa si:
1.- El movimiento finaliza la partida o
2.- El jugador ha hecho su siguiente movimiento, en el caso que su anterior movimiento no se hubiera completado.
Un jugador debe poder presionar el reloj después de haber hecho su movimiento, incluso si el oponente ya ha movido el siguiente movimiento. El tiempo que transcurre mientras se hace el movimiento y se presiona el reloj es parte del tiempo adjudicado al jugador. La definición de movimiento completado ha sido ampliada.
Acabamos de mover y antes de poder darle al reloj, el otro ya ha movido, se presentan dos posibilidades:
1.- O bien le damos al reloj aunque el otro ya haya movido. (Sobre todo cuando haya tiempo añadido)
2.- O bien movemos de nuevo y eso completa el movimiento anterior que no nos dejaron completar.

Articulo 7.5a (segunda parte)
Si un jugador llega con su peón a octava fila, presiona el reloj pero no reemplaza el peón por una nueva pieza, el movimiento es ilegal. El peón se remplazará por una Dama del mismo color del peón.
Esto suena un poco raro, pero es para algún caso concreto que al coronar cualquier pieza ahogamos al Rey contrario, o se pierde material definitivo, entonces el jugador deja el peón en octava como si nada.

Articulo 7.5b
Este artículo dice ahora que el árbitro dará 2 minutos al oponente por la primera jugada ilegal y para la segunda ilegal se pierde la partida. En cualquier caso si el oponente no puede dar mate con movimientos legales la partida será tablas.
Esto cambia sustancialmente, antes se permitían dos ilegales y a la tercera se perdía la partida. 
Articulo 9.5
Si un jugador reclama tablas según los artículos 9.2 o 9.3 él o el árbitro pararán los relojes
Lo primero recordar que los artículos mencionados 9.2 y 9.3 se refieren a cuando el jugador llama al árbitro, en muchas ocasiones se le olvida parar el reloj, para solicitar tablas por repetición de la posición tres veces (Tablas fotográficas) o para reclamar las tablas por 50 jugadas sin movimiento de peón y sin capturar ninguna pieza.
Esto se debe a que antes muchas veces los jugadores se olvidaban de parar el reloj. Entonces llegaba el árbitro y al ver el reloj en marcha se negaba (en su derecho) a atender la reclamación del jugador. Lo que le daba la pista al oponente para hacer algo al respecto. Ahora si el jugador no ha parado el reloj, lo hará el árbitro.

Articulo 9.6 (nuevo)
Si una o las dos circunstancias que se detallan a continuación ocurren, entonces la partida será tablas.
1.- La misma posición aparece en el tablero, como en la 9.2, cinco movimientos alternativos consecutivos por cada jugador.
2.- Los últimos 75 movimientos se han completado por cada jugador sin movimientos de peones o captura alguna.
Así que quede claro que la regla de los 50 movimientos y la de la triple repetición sigue vigente, pero se aplica con la reclamación de uno de los jugadores. Eso no ha cambiado. La novedad es que con las cinco repeticiones o los 75 movimientos, si los jugadores no reclaman, que puede interesarles, da igual, el árbitro detendrá la partida y será tablas. No hace falta reclamación por jugador alguno.

Articulo 11.3b
Durante el juego está prohibido tener un teléfono móvil y/o cualquier otro instrumento de comunicación en el área de juego. Si es evidente que un jugador ha introducido un instrumento de este tipo en la sala de juego, perderá la partida y su oponente ganará. Las reglas de la Competición pueden especificar un castigo menos severo.
El árbitro puede requerir al jugador para autorizar una inspección de su ropa, bolsas y otras pertenencias, en privado. El árbitro o una persona autorizada por el árbitro inspeccionarán al jugador, teniendo que ser del mismo sexo. Si el jugador rehúsa esta inspección el árbitro actuará de acuerdo al artículo 12.9. (Sanciones que puede aplicar el árbitro.)   

Artículo 12.9
Queda claro que esta regla se endurece debido al abuso de jugadores tramposos. Antes se perdía la partida si sonaba el móvil, ahora es por meter en la sala el móvil o cualquier otro aparato.
Otro cambio es que: el contrario al tramposo, gana la partida aunque tenga solo el Rey, o no pueda dar mate de ninguna forma. (¿Cómo saber cuánto tiempo lleva usando el aparato?) Esta norma va ser complicada pero hay que acostumbrarse a NO llevar el móvil a la sala de juego.

Artículo 11.9
El jugador tiene el derecho a pedir al árbitro una explicación de un punto particular de las Leyes del Ajedrez.
Esto antes no estaba escrito y te preguntaban igualmente. Ahora ya sabemos que el jugador tiene el derecho a hacerlo.

Artículo 11.10
A no ser que las bases de la Competición especifiquen lo contrario, un jugador puede apelar cualquier decisión del árbitro aunque ya haya firmado la planilla. Aquí se ha añadido la parte subrayada.
Esto es básicamente lo que va a cambiar dentro de las Leyes del Ajedrez que ahora se dividen en dos partes: Las Reglas básicas de juego y las reglas de Competición. Los apéndices también cambian, pero para un jugador no excesivamente interesado en las reglas, esto le va a valer.

APENDICE A (Partidas rápidas)
A1
El concepto de partida rápida cambia a partidas en las que la totalidad de las jugadas deben hacerse entre 10 y 60 minutos, cuando antes era entre 15 y 60 minutos. Para contabilizar el tiempo total con los tiempos añadidos por jugadas se hace de la siguiente manera. Se suma el tiempo fijo más el añadido por cada jugada multiplicado por 60.
A4.a
Antes cuando la posición del tablero o de las piezas estaba mal puesta, a partir del tercer movimiento ya no se podían cambiar. Ahora a partir del 1 de Julio 2014, eso cambia a 10 movimientos. Y en algunos casos se puede cambiar hasta el tiempo del reloj.
A4.b
Un movimiento ilegal se completa una vez que el jugador ha presionado su reloj. Si el árbitro lo ve, declarará la partida perdida para el infractor, siempre antes de que el oponente haya hecho su siguiente movimiento. Si el árbitro no interviene el jugador puede reclamar la victoria, siempre antes de que el oponente haya hecho su siguiente movimiento.
En cualquier caso el juego es tablas si la posición es tal que no se puede dar mate por ninguna serie de jugadas legales. Si el oponente no reclama y el árbitro no interviene, la jugada ilegal se mantiene y el juego continúa. Una vez que el oponente ha hecho su siguiente movimiento la jugada ilegal no se puede corregir a no ser que los dos jugadores se pongan de acuerdo sin la intervención del árbitro.
Este es uno de los grandes cambios de Julio 2014. Ahora el árbitro no puede señalar la jugada ilegal. A partir del 1 de Julio del 2014 no solo declarará la jugada ilegal sino que además dará la partida por perdida. Siempre antes de que el oponente haya hecho su siguiente movimiento y todavía pueda dar mate al Rey adversario.

APENDICE B (Partidas relámpago)
B.1
La Partida relámpago o blitz es la que la totalidad de los movimientos deben completarse en 10 minutos o menos por cada jugador o la que el tiempo fijo mas el añadido por 60 veces es de 10 minutos o menos.
El total de tiempo no debe superar los 10 minutos tomando como referencia las 60 jugadas, por ejemplo 5´+5" o 7´+3" serían ejemplos del tope para tener una partida blitz,  3´+2" es el ritmo más normal.
B.2
Las sanciones mencionadas en los Artículos 7 y 9 de las Reglas de Competición deberán ser de un minuto en vez de dos minutos.
APENDICE G
G.1
Un "final a caída de bandera" es la fase de la partida donde todas las jugadas restantes deben realizarse en un tiempo limitado.
G.2
Antes del comienzo del torneo, deberá anunciarse si este Apéndice se aplicará o no.
G.3
Este Apéndice deberá aplicarse solamente a partidas normales y rápidas sin incremento y no a pártidas relámpago.
G.4
Si al jugador que tiene el turno le quedan menos de dos minutos en su reloj, podrá solicitar que se introduzca para ambos jugadores un tiempo de demora o de incremento de cinco segundos extra, si fuera posible. En ese caso, los relojes deberán configurarse con el tiempo extra; el oponente deberá ser recompensado con dos minutos extra y la partida deberá continuar.
G.5
Cuando a un jugador le quedan menos de 2 minutos, puede reclamar tablas antes de que su bandera se caiga. Parará el reloj y llamará al árbitro. Puede reclamar en base a que el oponente no puede ganar con el material que le queda, o que no está haciendo ningún esfuerzo por ganar de manera normal.
a) Si el árbitro está de acuerdo con la reclamación, declarará la partida tablas. Si no, puede posponer su decisión o rechazar la reclamación.
b) Si el árbitro pospone su decisión, se le darán dos minutos al oponente y se seguirá jugando en presencia del árbitro. Lo antes posible o cuando alguna bandera caiga, el árbitro tomará su decisión al respecto.
c) Si el árbitro rechaza la reclamación le otorgará dos minutos al oponente del reclamante.
Este era el antiguo artículo 10.2 tan polémico y daba tantos problemas a los árbitros, la tendencia es a desaparecer por la implantación de relojes digitales e incrementos que es lo que recomeinda la FIDE, este artículo ya aparece como un apéndice. Antes no se podía reclamar la decisión arbitral y a partir del 1 de Julio SI se podrá reclamar.
G.6
Lo que sigue tendrá lugar cuando no haya un árbitro presente.
Un jugador podrá reclamar las tablas, igual que en el apartado anterior cuando tenga menos de dos minutos y su bandera no haya caído. Esto termina la partida.
Los motivos para reclamar son los mismos que en el párrafo anterior G5
El jugador tendrá que escribir la posición y su oponente verificarlo, en el caso de escasez de material
El jugador tendrá que escribir la posición final de la reclamación y además aportar una planilla en el caso de "no esfuerzos para ganar" y el oponente verificarlo todo.
La reclamación se dirigirá al árbitro designado o al Comité de Competición.
También se podrá reclamar cualquier decisión.

Thursday, July 03, 2014

Cambios en las reglas del ajedrez de la fide, a partir del 1 de julio del 2014.


A partir del 1 de julio 2014 modifican "Leyes del Ajedrez de la FIDE"
 ¿Cuáles son los cambios más importantes?

 Llevar un teléfono a la sala de juego puede conducir a una pérdida, un movimiento ilegal perderá el juego también en el ajedrez rápido, y dos movimientos ilegales conducir a una pérdida en el ajedrez clásico.
 Estos son algunos de los cambios en las nuevas reglas del ajedrez, que vienen en vigor hoy.
 El 01 de julio 2014 Leyes del Ajedrez de la FIDE, como se les llama oficialmente, se aprobaron en el Congreso de la FIDE en Tallinn, Estonia en octubre de 2013 y ahora son las reglas que los árbitros de ajedrez (y los jugadores!) Necesitan seguir.
 A pesar de que el juego del ajedrez no ha cambiado mucho desde mediados del siglo 19, las reglas son un tema constante de cambio.
 Básicamente, cada dos años las federaciones de ajedrez del mundo trata de mejorar las regulaciones en el juego, con su mayoría pequeños, pero las actualizaciones a veces más importantes.
 Durante los últimos cinco años hemos estado jugando el juego conforme a las reglas que fueron adoptadas en la 79 ª Congreso de la FIDE en Dresde, Alemania, en noviembre de 2008, que entró en vigor el 1 de julio de 2009.
 En los próximos años, a partir de hoy, lo haremos se juega bajo las reglas que fueron adoptadas en la 84 ª Congreso de la FIDE en Tallin, Estonia, en octubre de 2013.
 ¿Cuáles son los cambios más importantes? Según Shaun Press, un árbitro internacional de Papua Nueva Guinea y miembro de la Comisión de Reglas y Regulaciones de Torneos de la FIDE, estos son los cambios más importantes:
 La regla sobre la forma de promover la han agregado (antes era sólo una definición de la promoción)
 Normas relativas a los dispositivos electrónicos han sido alterados
 Cero defecto se ha eliminado
 Dos movimientos ilegales pierden (y sólo 1 en un rápido y blitz)
 Los árbitros deberán bandera y llamar movimientos ilegales en rápido y relámpago

 Echemos un vistazo a estos cambios con más detalle.
 1. Regla de Promoción
 La definición de una promoción puede ser encontrado en los párrafos 4.6 y 4.7:
 4.6
 El acto de promoción puede realizarse de varias maneras: el peón no tiene que ser colocado en la casilla de llegada, eliminando el peón y poner la nueva pieza en la plaza de promoción puede ocurrir en cualquier orden. Si una pieza del oponente se encuentra en la plaza de promoción, debe ser capturado.

 4.7
 Cuando, como jugada legal o parte de una jugada legal, una pieza ha sido puesto en libertad en una plaza, no se puede mover a otra plaza en este movimiento. La medida se considera que se ha hecho en el caso de:
 (...) promoción, cuando la mano del jugador ha soltado la nueva pieza en la plaza de la promoción y el peón se ha eliminado del tablero.

 7.5a El apartado, que se enmarca en la secion irregularidades , también menciona la promoción:
 Si el jugador ha movido un peón para el más lejano rango, pulsa el reloj, pero no se sustituye el peón con una nueva pieza, el movimiento es ilegal. El peón se sustituye por una reina del mismo color que el peón.
 Esto significa que no puede haber ninguna discusión más acerca de un peón en la octava fila, y qué pieza representa, después de que el reloj se ha pulsado. En ese caso, a partir de ahora siempre será una reina.

 2. Los dispositivos electrónicos
 En virtud del artículo 11, sobre "la conducta de los jugadores ', un nuevo apartado se ha añadido:
 11,3 mil millones
 Durante el juego, un jugador está prohibido tener un teléfono móvil y / o en otros medios electrónicos de comunicación en la sala de juego. Si es evidente que un jugador trajo un dispositivo de este tipo en el lugar de juego, perderá el juego. El adversario ganará.
 Las reglas de una competencia pueden especificar una, menos grave, la pena diferente.
 El árbitro puede requerir al jugador para que su ropa, bolsos y otros artículos para ser inspeccionados, en privado. El árbitro o una persona autorizada por el árbitro deberá inspeccionar el jugador y deberán ser del mismo sexo que el jugador. Si un jugador se niega a cooperar con estas obligaciones, el árbitro tomará medidas de acuerdo con el artículo 12.9.
 Este es probablemente el artículo que afectará el jugador medio del torneo más. Sobre todo cuando los organizadores del torneo no lo utilicen una pena menos grave (! O simplemente no prestar atención a las nuevas normas), en realidad se puede perder un juego cuando usted está sosteniendo un teléfono móvil en la mano - incluso sólo para apagarlo.
 3. Default Zero
 Apartado ofertas 6.7a con lo que se llama el "tiempo predeterminado ':
 6.7a
 Las reglas de una competición deberán especificar por adelantado un tiempo predeterminado. Cualquier jugador que se presente ante el tablero después del tiempo predeterminado, la perderá el juego a menos que el árbitro decida otra cosa.
 Esta es una diferencia sutil con la vieja regla, que menciona específicamente un tiempo predeterminado de 0 minutos.
 4. Dos movimientos ilegales pierden
 Además, en la sección sobre las irregularidades, un nuevo apartado se puede encontrar acerca de movimientos ilegales. Usted puede hacerlo sólo una vez, pero no dos veces:
 7.5b
 Después de las medidas adoptadas en virtud del artículo 7.5.a, por primera jugada ilegal completado por un jugador el árbitro deberá dar dos minutos de tiempo extra al adversario; para el traslado ilegal segunda completado por el mismo jugador el árbitro declarará la partida perdida por este jugador. Sin embargo, la partida es tablas si la posición es tal que el oponente no puede dar jaque mate al rey del jugador mediante cualquier posible combinación de jugadas legales.
 Los árbitros deberán bandera y llamar movimientos ilegales en rápido y relámpago
 Un gran cambio es que, a partir del 1 de julio, las reglas de ajedrez rápido y ajedrez relámpago son casi los mismos. Esto significa que, por ejemplo, también en partidas rápidas una jugada ilegal conducirá a una pérdida inmediata. Además, a partir de ahora los árbitros deberán bandera y llamar movimientos ilegales:
 A.4b
 Una jugada ilegal se completa una vez que el jugador ha pulsado su reloj. Si el árbitro observa esto él declarará la partida perdida por el jugador, siempre y cuando el oponente no ha hecho de su próximo movimiento. Si el árbitro no interviene, el oponente tiene derecho a reclamar una victoria, siempre y cuando el oponente no ha hecho de su próximo movimiento. Sin embargo, la partida es tablas si la posición es tal que el oponente no puede dar jaque mate al rey del jugador mediante cualquier posible combinación de jugadas legales. Si el oponente no reclama y el árbitro no interviene, el movimiento ilegal estará, y el juego continuará. Una vez que el oponente ha hecho su siguiente movimiento, un movimiento ilegal no se puede corregir a menos que se acuerde por los jugadores sin la intervención del árbitro.
 Otros cambios
 Algunos de los otros cambios (con los párrafos pertinentes entre paréntesis):
 Si un jugador no puede ejecutar sus movimientos, anote sus movimientos y / o empujar el reloj por alguna razón, un asistente puede hacerlo (4,9).
 En caso de una reclamación basada en un empate triple repetición o la regla de los 50 movimientos, el árbitro puede ahora también detener el reloj; no sólo el jugador (9,5).
 Un jugador ahora puede apelar contra cualquier decisión del árbitro, incluso si el jugador ha firmado el acta del encuentro (11.10).
 El apartado 9.6 es nuevo por completo:
 9.6
 Si se produce uno o ambos de los siguientes (s) a continuación, la partida es tablas:
 la misma posición ha aparecido, como en 9.2b, durante al menos cinco movimientos alternados consecutivos por cada jugador. Cualquier serie consecutiva de 75 movimientos se han completado por cada jugador sin el movimiento de cualquier peón y sin ninguna captura. Si el último movimiento resultó en jaque mate, que prevalecerá.
 La frase "la partida es tablas" significa, básicamente, que en estos casos el árbitro puede (debe?) detener el juego y declarar un empate. Así que esto básicamente evita la situación de que el jugador defensor no sabe que él puede reclamar, y su oponente sigue intentando.
 Se ha añadido un apartado completamente nuevo para un acabado juego rápido (cuando todas las jugadas restantes se deben completar en un tiempo finito). Esto sólo se aplica a los juegos de juego y Juego Rápido estándar sin incremento y no Blitz Games:
 Si el jugador que está en juego tiene menos de dos minutos en su reloj, puede solicitar que un retardo de tiempo o el tiempo acumulado de un extra de cinco segundos se introducirán para ambos jugadores, si es posible. Esto constituye la oferta de tablas. Si se negaba, y el árbitro está de acuerdo con la solicitud, los relojes y luego se establecerán con el tiempo extra; el oponente se concederá dos minutos extra y el juego continuará.
 Esperemos que después de leer esto va a estar plenamente preparado para empezar una partida de ajedrez con las nuevas reglas!

Desde ayer, 1 de julio, la Federación Internacional de Ajedrez ha cambiado muchas reglas que van a afectar bastante al juego, sobre todo si eres un móvil adicto.
 móvil
 Es importante conocer los cambios para aquellos que van a jugar los típicos torneos veraniegos.
 Uno de los cambios más importantes es el que se refiere a la evaluación del ELO, ahora será aún más fácil sacarse el primer ELO, sólo se necesitaran 5 partidas en las que se saque al menos unas tablas siempre y cuando se sobrepasen los 1000 puntos de ELO, esto significa que prácticamente cualquier jugador que juegue un torneo valido para ELO lo sacara, es evidente que el afán recaudatorio de la FIDE está detrás de la medida y no sorprende mucho teniendo en cuenta la trayectoria que ha seguido el rating en los últimos años, ademas esas cinco partidas se pueden jugar en varios torneos mientras se hagan en el cómodo periodo de 26 meses. Es una pena esta deriva del ELO, aquella sensación que daba cuando uno lo lograba después de hacer unos grandes resultados está ya en el olvido.
 Otro cambio importante respecto al ELO es que la k que gradúa el nivel de variación del ELO ha variado, la K pasa a ser 40 para los jugadores nuevos hasta completar 30 partidas (antes la k era 30). Para la mayoría de los mortales la K será de 20 en lugar de 15 como hasta ahora, los jugadores que pasen o hayan pasado alguna vez de los 2400 mantienen su k en 10 y los jugadores sub-18 tendrán la k a 40 hasta que lleguen a los 2300. Las medidas son interesantes aunque introducirán un factor de injusticia en el ELO y probablemente una inflación general, la medida más que lógica de poner una k mayor para los menores (ahora mismo era absurdo que necesitaban años y años para que su ELO coincidiera con su nivel real) era necesaria porque cualquier niño salia a las primeras de cambio con ELOS ridículos que pese a jugar innumerables torneos costaban años en subir, pero ya veremos si es peor el remedio que la enfermedad, habrá demasiados duelos desiguales en los que unos se jugaran 40 y otros 20 o 10 y eso hará que probablemente los ELOS dependan mas de la constante que del juego real. Si parece lógico aumentar la k de los jugadores normales teniendo en cuenta que la mayoría no juegan muchos torneos, eso permitirá calibrar mejor el estado de forma.
 Otro cambio que me ha llamado la atención es que por fin se elimina como jugada ilegal la coronación sin mover al peón a octava, era realmente ridículo las peleillas absurdas que se producían por este práctico hecho, que levante la mano quien no ha puesto una dama alguna vez al coronar sin haber puesto previamente el peón en octava.
 También resulta curioso y peligroso la reducción de jugadas ilegales que se pueden hacer en una partida, antes se permitían 3 ahora se reduce solo a 2, esto es lo que viene siendo lo que yo llamo una medida “fomenta broncas”, que problema había con ello, de verdad era tan habitual hacer tres ilegales en una partida. La primera ilegal se penaliza dando dos minutos de tiempo más al rival pero imaginaros el stress cuando uno se enroque por despiste de manera ilegal nada más empezar la partida y se tire el resto de la misma con un cuidado escrupuloso de no tragarse un jaque o de tener un apuro de tiempo que pueda provocar otra ilegal.
 Ahora se da autoridad para parar el reloj cuando un jugador reclame tablas por repetición, este dato me parece curioso porque recuerdo haber visto a árbitros parar el reloj en estas circunstancias o en su defecto decirle al jugador que reclama que lo pare, en cualquier caso parece una medida lógica porque más de uno ha perdido una partida mientras reclamaba, el arbitro atendía la situación y la bandera caía.
 La regla más polémica que se ha cambiado a mi juicio es la siguiente:
 Durante el juego está prohibido tener un teléfono móvil y/o cualquier otro instrumento de comunicación en el área de juego. Si es evidente que un jugador ha introducido un instrumento de este tipo en la sala de juego, perderá la partida y su oponente ganará. Las reglas de la Competición pueden especificar un castigo menos severo.
 El árbitro puede requerir al jugador para autorizar una inspección de su ropa, bolsas y otras pertenencias, en privado. El árbitro o una persona autorizada por el árbitro inspeccionarán al jugador, teniendo que ser del mismo sexo. 
 Esto básicamente significa que salvo que las bases sean más permisivas ya no sólo es necesario apagar el móvil cuando se juega ahora no se puede llevar encima, es decir, que si uno juega un torneo en una ciudad como Madrid viniendo directamente del trabajo o de donde sea no podrá llevar el móvil encima, y digo yo ¿Y donde se deja uno el móvil en ese caso? Entiendo que ha podido haber muchas trampas con este tema porque los dispositivos electrónicos tienen programas de ajedrez bastante potentes pero es una medida que complica muchísimo jugar al ajedrez. Si uno está de vacaciones se puede dejar el móvil en el hotel (a riesgo de que se extravíe), pero prescindir del móvil cuando uno se mueve por la ciudad en la que vive parece algo más difícil de conseguir. Por supuesto para torneos profesionales me parece una medida más que consecuente y con seguridad no habrá problemas para que haya consignas donde guardarlos pero en los torneos de carácter aficionado más de uno no podrá jugar por el dichoso aparato. Y será divertido ver a la gente reclamando porque su rival tiene un móvil en el bolsillo perfectamente apagado.
 Reflexión final sobre el tema, imagino que no se habrá introducido nada en el reglamento de competiciones de la FMA, con lo que será divertido ver los domingos a equipos enteros reclamando la victoria porque su rivales llevan móvil o en los torneos individuales con todo el mundo viniendo de sus trabajos con el móvil en sus bolsillos y preguntando a Ortiz donde pueden dejarlo. Es verdad que las trampas son el peligro más acuciante que puede acabar con el ajedrez como demostró el caso Ivanov ,pero un punto de equilibrio es necesario, y en un mundo con tanta dependencia del móvil evitar que se porte el dispositivo requiere al menos de medidas de seguridad para poder dejar el móvil a buen recaudo.
 El resto de cambios importantes afecta a las partidas rápidas y relámpago, que realmente casi se igualan porque a partir de ahora la primera ilegal pierde, se baja la barrera a los 10 minutos para diferenciarlas, antes era 15. Se aumenta el numero de jugadas en que se puede volver a la posición inicial si algo estaba mal colocado al inicio, ahora se puede volver a la posición inicial si no han trascurrido 10 movimientos y algunas cosillas mas relativas a la petición de tablas que tampoco se si servirán para ayudar o para generar más polémicas.
 En general son cambios importantes y con los que tendremos que convivir y los primeros los que jueguen en el clásico Benasque y en los campeonatos por Edades, ya nos iremos enterando de anécdotas al respecto.

Tuesday, June 24, 2014

"¿Por qué gana Magnus Carlsen?"

Preparación física

Es joven, es fuerte.

 Si miramos a sus más rivales más cotizados, ninguno se le acerca .

 Algunos tienen muchos años más que él,

 y los que son jóvenes desde luego tienen un aspecto físico mucho menos cuidado e imponente,

 y probablemente ahí radica una de las diferencias 

que hace que él y sólo él pueda mantener esa concentración 

durante miles de jugadas a lo largo de un torneo, 

y minimizar el número de errores al mínimo, mientras sus rivales desfallecen.

 Sin ir más lejos, yo mismo sufrí una "pájara" ciclista y mi mente decidió dejar de funcionar durante el último día del Blitz de Dubai,

 pero a menudo encontraba rivales totalmente exhaustos que apenas estaban jugando a un nivel muy inferior al que habían mostrado en rondas anteriores,

 hay casos obvios como mi partida con Fressinet, 

dónde realmente dan ganas de llorar ver a dos jugadores de buen nivel, jugando como verdaderos aficionados

 (y en ese momento todavía faltaban muchas rondas para finalizar el torneo)

Magnus Carlsen. 2014. Campeon Mundial Clasico , Blitz Y Rapido.

Monday, June 09, 2014

Tu Corazón es tu Propio Maestro. El Loco.

Tu Maestro

Tu Corazón es tu Maestro. El más sabio de todos. El más implacable de todos. El más amoroso. El más veraz.

El corazón de cada ser humano está unido en el fondo al corazón de toda la humanidad. Todos nosotros estamos unidos en un inmenso corazón. De forma que lo que daña a uno, daña a otros. Lo que sana a uno, sana a los demás.

Nuestro corazón es nuestro guía personal.
A diferencia de los guías externos, éste está unido a nosotros todo el tiempo.
A diferencia de la mente, el corazón no nos miente, ni nos cree nuestras mentiras. Cuando hagamos una acción verdaderamente virtuosa el corazón se sentirá bien, cantará de alegría. Cuando hagamos una acción viciada el corazón se sentirá mal, llorará de tristeza. Y pesará no solamente la acción exterior, sino la motivación interna también.
Aquí es donde el corazón sobrepasa en capacidad a los demás. Los demás pueden solamente observar la parte visible de las acciones. El corazón, además, verá la parte interna de las acciones. De forma que si la motivación de una acción que quisimos hacer pasar como virtuosa fue la cobardía, entonces el corazón se sentirá mal, recordándonos que él no creyó la mentira de nuestra bondad. Los demás sólo observan las apariencias de la acción. Si la motivación interna de una acción que los demás interpretaron como viciada fue pura, entonces el corazón rezumará alegría y fortaleza, sin importar lo que piensen los demás; podrá transmitir esa paz y alegría incluso a las mismas personas que lo malinterpretaron.

La acción en sí misma es importante. El árbol que crecerá en nuestras vidas dependerá de la semilla que hayamos sembrado. Así que siempre conviene realizar acciones virtuosas. Es decir, acciones que promuevan el bienestar de otros y el de uno mismo, sin dañar a nadie. Acciones que dibujen una sonrisa de satisfacción en el rostro de nuestro prójimo.
Eso está bien, está bien que sea así, porque siempre se puede empezar por cambiar lo fácil y visible. Pero el corazón no se detendrá ahí. Él nos impulsará a cambiar incluso la parte invisible, la motivación de nuestras acciones. El jardín mismo de las motivaciones en nuestro interior en el cual plantaremos los árboles de nuestras acciones. Nos impulsará a ser honestos, tanto por dentro como por fuera.

El corazón es amable, y también implacable. La combinación del Maestro Perfecto.
El Maestro Jesús nos lo enseñó: el Sagrado Corazón.

A veces pensamos en el corazón como si todo se tratara de colores rosados y sonrisas forzadas; de palmaditas en la espalda y lágrimas calladas en la penumbra de un rincón. Pero el corazón, y el Amor, también se tratan de acción impecable e implacable, de verdades dolorosas que enderezan una vida y le traen felicidad, de abrir nuestras heridas para extraer el veneno y sanarnos a profundidad, de vivir irremisiblemente fieles a nuestro interior incluso cuando esto signifique dejar de lado las opiniones de los demás.

Todos compartimos el mismo Corazón.
El corazón es, en el fondo, nuestra conexión con la vida. Todo lo que la Vida, el Espíritu, o Dios quieran comunicarnos, lo hará a través del corazón que es quien está más directamente sumergido en esa energía sagrada.
Todos sabemos que las corazonadas siempre nos dan información más fiel que los pensamientos de la cabeza.
El corazón sabe, mientras que la cabeza sólo cree.

La impecabilidad depende, en gran medida, de ser fieles a nosotros mismos. A lo más profundo de nosotros. Así que vivir libremente implica dos cosas: descubrir internamente lo que somos, profundizando con honestidad, y después vivir con honestidad y fidelidad de acuerdo a lo que somos conforme lo vamos descubriendo; con decisión.

La atención y la honestidad para ver el mundo y a nosotros mismos directamente y con una conciencia cada vez más afinada y más madura. Trascender las opiniones de los demás y los aprendizajes viejos que, en este momento, nos esclavizan más de lo que nos liberan; dejar lo que nos entorpece más de lo que nos capacita. La implacabilidad para observar nuestra conducta y nuestro sistema de creencias y darnos cuenta de que las corazas que nos protegieron en el pasado nos entumecen en el presente. Escuchar latir nuestro corazón y saber que hay esfuerzos que lo fortalecen y agonías que lo enferman. Percibir nuestros lazos con los demás y con el mundo luminoso y fresco que nos rodea, y percibir qué tan fuertes y qué tan limpios están esos vínculos. Cuáles deben ser cortados. Cuáles murieron, y decir adiós. Cuáles no existieron, y aceptarlo. Honestidad y valentía para ver las alturas y las profundidades de la vida (y las llanuras, que a veces nos parecen tan planas y monótonas), para descubrir el misterio de la vida con nuestros ojos profundos, o para cambiar nuestros ojos por otros nuevos, y descubrir que son también un misterio.

La impecabilidad viene enseguida: actuar de una forma que no desgaste nuestro cuerpo, nuestra mente, nuestro corazón, a los demás, ni al mundo que nos acompaña. Cuando hemos descubierto (o empezado a descubrir) el milagro de la vida, honrarla con caricias suaves y alaridos combativos siempre orientados a proteger lo bello y a demostrar nuestro amor a los que comparten éste bello espacio de tiempo: honrar con lo mejor de nosotros mismos éste espacio, reconociéndonos partícipes del misterio que nos envuelve. Misterio que no es tenebroso, sino solamente desconocido, y que nos ilumina cuando lo descubrimos.
La impecabilidad que, observando a un delicado bebé, es capaz de cuidarlo con ternuras infinitas. La impecabilidad que nos permite activar nuestro cuerpo y mantenerlo fuerte, pues sabemos que corresponde a su naturaleza necesitar un esfuerzo profundo para remover la debilidad y el desgaste. La misma que nos impulsa a decir la verdad y a no hacer daño, y nos facilita descubrir el Todo del cual formamos parte y a vivir en armonía con Él.

Y todo esto latiendo en tu pecho con un pulso constante, acompañándote a cada momento de la vida sin que apenas lo notes. Esperando ser observado, escuchado y atendido. En toda su simplicidad y su gloria: Dios hablando dentro de ti.

Tu corazón es tu maestro: escúchalo. Y será para mi un honor escucharte a ti.

                                                  El Loco

Sunday, May 25, 2014

Un Deseo No Cambia Nada... Una Decisión Cambia Todo...

Tal día como hoy, hace 131 años, la canción Patriótica Gloria al Bravo Pueblo fue decretada como Himno Nacional de Venezuela por el Presidente Antonio Guzmán Blanco.


Tal día como hoy, hace 131 años, la canción Patriótica Gloria al Bravo Pueblo 

fue decretada como Himno Nacional de Venezuela por el Presidente Antonio Guzmán Blanco.

 Nuestro Himno Nacional surgió como un canto emocional en un momento de inspiración patriótica,

 pues apenas se dieron los hechos del 19 de abril de 1810,

 una de las primeras tareas fue la composición de una canción que pudieran entonar, en concordancia con el momento de exaltación que vivían.


 Se había dicho hasta ahora que el autor de la letra del Gloria al Bravo Pueblo fue el médico y poeta caraqueño Vicente Salias, quien en un momento de euforia improvisó la canción en una de las sesiones de la Sociedad Patriótica.


 Ahora bien: ¿fue, en realidad, Vicente Salias el autor de la letra del Gloria al Bravo Pueblo? 

El investigador Alberto Calzavara, quien falleció en plena capacidad creadora, en 1988,

 sostiene en su libro Historia de la Música en Venezuela 

que el compositor de la letra del Himno Nacional fue el maestro Andrés Bello.


 Naturalmente, no es una opinión alegre, sino basada en la afirmación categórica contenida en el periódico caraqueño La Opinión Nacional, de 1874,

 que dice así:

 "El Americano del 16 de febrero último trae como regalo a sus numerosos suscriptores de todos los países que hablan el español el Himno Nacional de Venezuela,

 el célebre y heroico Gloria al bravo pueblo cuya letra compuso el ilustre venezolano Andrés Bello...".


 Se refiere a un encarte del periódico El Americano, de París, en febrero de 1874.

 Para esta fecha gobernaba Venezuela Guzmán Blanco, quien en 1881 oficializaría el Gloria al bravo pueblo como Himno de Venezuela.

 En 1874, sin embargo, nadie se sorprendió de la información reproducida en La Opinión Nacional,

 ni hubo objeciones a dicha aseveración.

 En el Decreto de Guzmán Blanco no figuran los nombres de los autores del Himno,

 quizás porque las autoridades no tenían seguridad de quiénes fueron, o porque eran demasiado conocidos sus autores.

 Con respecto al autor de la música, el mismo periódico caraqueño agrega esta información concluyente,

 refiriéndose a la canción que ya desde 1840 se conocía como la Marsellesa Venezolana:

"La música, como nadie lo ignora en este país, es obra de nuestro fecundo compositor Lino Gallardo,

 quien interpretó felizmente en ella el ardor épico de nuestros pueblos

 en la época gloriosa de nuestra independencia nacional ... ".


 Con respecto a Lino Gallardo la situación cambia.

 No sólo la tradición oral de la familia Gallardo y de numerosos personajes de la época dan fe de que la música del Himno la escribió este fervoroso patriota,

 sino que aparece su nombre en partituras antiguas, lo que no ocurre con Landaeta.



 Guzmán Blanco firmó el decreto el 25 de mayo de 1881,

 cuidándose mucho de no nombrar a los autores del Himno, 

gracias a lo cual todavía se polemiza y se trabaja en busca de la verdad.

 Pese a todo, como autores del Himno Nacional, oficialmente 

se sostiene aún la opinión generalizada de que fueron Vicente Salias y Juan José Landaeta.


 En todo caso, el Gloria al bravo pueblo

 ha sido -y continuará siendo-

 durante toda nuestra historia republicana

 un símbolo que reúne en sí 

los máximos valores de la venezolanidad 

en nuestra búsqueda permanente de la libertad, la igualdad y la justicia social.

10 MEDIDAS PARA ABRIRLE FUTURO A VENEZUELA, SEGUN RAMON ALBERTO ESCALANTE.

Frases De Poder, que a pesar de que todo, pueda estar en tu contra, tu sigues adelante, demostrando que eres el Mejor...Y en cuanto a la suerte...Cuanto Mas Trabajo...Mas Suerte Tengo...



El síndrome de alimentación nocturna “es real”

El síndrome de alimentación nocturna “es real”


Hay gente que se levanta por la noche con un hambre insaciable a pesar de haber cenado.

 Es posible que tenga el síndrome de alimentación nocturna.


Ahora, científicos del instituto de estudios biológicos Salk, en California, Estados Unidos, descubrieron un par de genes encargados de sincronizar los horarios de comida con el reloj biológico.



Cuando hay una mutación de estos genes, puede ocasionar lo que se conoce como síndrome de alimentación nocturna.



Este trastorno altera las horas de comida, lo que hace que la persona ingiera alimento de más y aumente de peso.



En el estudio, hecho en ratones y publicado en la revista especializada Cell Reports, se demostró como estos animales con mutaciones genéticas humanas sufrieron alteraciones en los patrones de comida, lo que les ocasionó un sobrepeso.



“En realidad no esperábamos que podríamos separar el ciclo de sueño y el de alimentación, especialmente con una mutación simple”, dice Satchidananda Panda, autor jefe del estudio y profesor asociado de Salk.



“Esto abre las puertas a un motón de preguntas sobre cómo se regulan estos ciclos”.



Se estima que entre el 1% y el 2% de la población sufre de este síndrome, que recientemente fue clasificado como un trastorno de la alimentación. 


Uno de los síntomas es despertarse en la noche y no poder volver a la cama sin comer algo primero.
MUTACIONES CREADAS



Con frecuencia los que padecen este trastorno eligen alimentos con un alto contenido calórico y poco saludable, lo que lleva al sobrepeso y algunas veces obesidad.



“Durante mucho tiempo las personas desestimaron el síndrome de alimentación nocturna por no considerarlo real”, cuenta Panda.



“Estos resultados en ratones sugieren que, de hecho, puede haber bases genéticas para el síndrome”.



Los ratones del experimento tenían una versión humana del gen del reloj biológico.


 Cuando este gen fue silenciado, los animales comieron cuando en realidad deberían estar durmiendo.


Las mutaciones en el gen del reloj biológico implicaron trastornos en el sueño, lo que también hizo que los roedores durmieran más.



Los expertos piensan que los genes del sueño y la alimentación trabajan juntos para mantener estos dos ciclos sincronizados.



Una falla en cualquiera de los dos puede ocasionar interrupciones en los patrones de sueño y alimentación.



Sin embargo, los investigadores no han hecho pruebas para determinar si los humanos con este trastorno tienen la mutación genética que crearon en estos roedores de laboratorio.


Foto de Berenice Till.
Foto de Berenice Till.

Foto de Berenice Till.

Wednesday, May 21, 2014

Revelan secretos infalibles de la CIA para descubrir si una persona miente...

Revelan secretos infalibles de la CIA para descubrir si una persona miente


R7-Mentira1

Tres exagentes de la CIA 

publicaron sus habilidades profesionales 

en el libro “Espía la mentira”,

 donde revelan, entre otras cosas, 

seis señales que una persona

 da de manera inconsciente,

 para detectar si está mintiendo.


Estas son las señales:


1.  conductual o retraso 

Cuando usted le hace una pregunta a una persona es muy importante prestar especial atención a la pausa que hace antes de contestar, ya que esos segundos son un indicador para saber si la persona va a mentir o a decir la verdad.


Aunque esta pausa conductual depende de muchos factores, con la práctica le podría ayudar a detectar mentiras.

Los autores plantean el siguiente ejercicio: preguntar a un amigo sobre lo qué había él en esta fecha hace siete años. 

Sin duda, su amigo hará una pausa antes de responder y es probable que sea incapaz de ofrecerle una respuesta.

 Después pregúntele si en esta fecha, hace siete años, lo asaltaron en una gasolinera. 

Lo más probable es que no haya pausa y que su amigo responda inmediatamente: “¡No!”.

2. Desconexión verbal / no verbal 

Nuestro cerebro está diseñado de tal manera que hace que nuestro comportamiento verbal y no verbal coincida de forma natural.


 Así que cuando hay una desconexión se puede considerar que existe un indicador engañoso potencial.

 Una desconexión verbal / no verbal común que se debe tener en cuenta es cuando una persona asiente afirmativamente mientras dice “no”,

 o gira la cabeza de lado a lado mientras dice “sí”. 

Una persona que intente engañarle puede cometer este error sin siquiera pensar en ello.


No obstante, hay un par de advertencias a este indicador:

 la cabeza de una persona puede hacer un movimiento de inclinación cuando dice “no”,

 algo que en algunas ocasiones refleja un simple énfasis;

 y en segundo lugar

es importante tener en cuenta que en algunas culturas, un movimiento de la cabeza de lado a lado no significa “no”, y viceversa.


3. Ocultar la boca o los ojos 

Intentar ocultar la boca o los ojos puede ser un indicador de que se está también ocultando la verdad, 


por lo que hay que prestar atención a si la mano de una persona pasa delante de su boca mientras está respondiendo a una pregunta. 

Del mismo modo,

 si una persona protege sus ojos mientras está respondiendo a una pregunta, 

lo que bien podría estar indicando, en un nivel subconsciente, 

es que no puede soportar ver la reacción a la mentira que está diciendo.

 Este blindaje se puede realizar con una mano, o la persona podría incluso cerrar los ojos.

 Los expertos de la CIA apuntan que este indicador no se refiere al parpadeo, pero sí aconsejan fijarse en si una persona cierra sus ojos al tiempo que responde a una pregunta,

 pues, según ellos, es un indicador de mentira

4. El carraspeo 

Si una persona se aclara la garganta antes de responder a la pregunta, es un problema potencial.


 Si lo hace después de responder,

 no es significativo,

 pero si lo hace antes de responder,

 algo puede estar pasando.

 Podría estar haciendo el equivalente no verbal de lo verbal “lo juro por Dios…”

, es decir, viste a la mentira con su mejor traje antes de presentárnosla.

 Hay que notar también si la pregunta podría haber creado un aumento en la ansiedad,

 que puede causar incomodidad o sequedad en la boca y la garganta.


5. Manos por la cara 

Es necesario observar lo que una persona hace con su rostro o con la cabeza al tratar de responder una pregunta.


 Es posible que se muerda o se pase la lengua por los labios,

 o se toque con las manos los labios u orejas. 

Esto indica que la pregunta ha creado un aumento en la ansiedad por mentir por lo que el sistema nervioso se activa para disipar esa ansiedad,

 drenando sangre de las superficies de la cara, las orejas y las extremidades,

 lo que, a su vez,

 puede crear una sensación de frío o picazón.

 Sin que la persona ni siquiera se dé cuenta,

 sus manos se sentirán atraídas hacia esas áreas.

 Un indicador que nos advierte de que algo no va tan bien.


6. Gestos 

Al responder a una pregunta un hombre mentiroso podría ajustarse la corbata o los puños de la camisa,


 o tal vez las gafas.

 Una mujer falsa podría ponerse algunos mechones de pelo detrás de la oreja o enderezarse su falda.

 También pueden secarse el sudor de la frente cuando responden a una pregunta.

 Muchas veces cuando uno hace una pregunta,

 nuestro interlocutor mentiroso de repente nota que el teléfono no se enciende de la manera correcta,

 el vaso de agua está demasiado cerca, o el lápiz no está en el lugar correcto.



RT  / VEUS Noticias 

Monday, May 19, 2014

JOSE RAUL CAPABLANCA, HIJO DE CAISSA, DE GUILLERMO CABRERA INFANTE...

CAPABLANCA, 

HIJO DE CAISSA,

 DE GUILLERMO CABRERA INFANTE

« ¿A dónde vas tan de prisa?»

 «Al café de Flore, 

Echan una partida Céline y Henry Miller»

 «¡Bah! Escritores menores» 

 «Pero es que juegan contra Capablanca»


«¿A qué esperamos?»

La primera vez que vi a Capablanca fue la última. 

Mi madre me llevó a verlo. 

Mi madre, tengo que decirlo, no tenía idea de lo que era el ajedrez pero sí sabía quién era Capablanca. 

Una tarde casi a primera noche nos arrastró a mi hermano y a mí a ver a Capablanca.

 Salimos después de comer y llegamos a nuestro destino, el Capitolio Nacional, cuando casi era de noche.


El enorme edificio blanco estaba iluminado para una fiesta, a la que íbamos.

 Subimos la alta, ancha escalinata de granito hasta el salón de los Pasos Perdidos (buen nombre, lástima. que fuera prestado) 

y allí en medio estaba Capablanca en su posición de eminente jugador de ajedrez

 que ha sufrido un jaque mate.

 Cuando nos acercamos, con reverencia, pude ver todo lo que se podía ver de Capablanca:

 sólo su rostro.

 Estaba terriblemente pálido, gris más bien

 y en la nariz y en los oídos tenía torpes tapones de algodón.

 Capablanca se veía inmóvil y sin edad:

 estaba muerto,

 era evidente, 

aunque era un Inmortal.


El catafalco,


 palabra nueva,

 quedaba justo encima del diamante en el centro del enorme salón donde se perdían nuestros pasos.

 En medio del medio, central, estaba el diamante,

 protegido por un grueso cristal que aseguraba su posesión 

y al mismo tiempo aumentaba su tamaño y su valor. 

El diamante aparecía como muchas mujeres, a la vez atractivo e inaccesible.

 Era, lo han adivinado, una versión cubana del colosal Kohinoor

 que Raffles, sus manos de seda nunca sobre la piedra trunca, soñó con robar.

 El diamante, además, no sólo era una piedra preciosa sino un mojón miliar:

 marcaba el kilómetro cero de la carretera central, por orden del general Gerardo Machado, tirano de turno. 


Ahora, joya sobre joya, 


el ataúd en que descansaba Capablanca, 

su estuche, se posaba, pesado, con su carga preciosa

 sobre el duro diamante popular

 y la acumulación de riquezas era casi insoportable para un niño 

que trataba de comprender qué significaba tanta veneración.

 Mi madre, una loca por la cultura, dijo definitiva: «Es una gloria de Cuba». 


No dijo fue sino es.


 Capablanca es.


La vida de Capablanca comienza donde empieza el Ajedrez. 

Su juego es su vida. 

Jugadores de ajedrez,

 ¡apártense!


José Raúl Capablanca y Graupera nació en La Habana el 18 de noviembre de 1888,

 hijo de un militar español y de una dama catalana.

 Acaban de cumplirse pues cien años de su nacimiento. 

Como dijo el gran Golombek: 

«Todo en Capablanca fue legendario, excepto que por supuesto se sabe que nació». 


Según cuenta la leyenda,


 a los cuatro años Capa (su apodo favorito)

 se burló de su padre que jugaba al ajedrez porque hizo uso ilegal de un caballo.

 No se refería Capita a un «animal solípedo que se domestica con facilidad y es útil al hombre»

 (y a veces a la mujer también, aunque el Real Diccionario de la Real Academia no lo especifica),

 sino a la pieza de ajedrez que se llama caballero (knight)

 en inglés 

y saltarín (Springer) en alemán.

 Nunca nadie dio lecciones de ajedrez al precoz jugador.


La versión de Capablanca: «No tenía cinco años todavía cuando, por accidente, entré a la oficina de mi padre y lo encontré jugando con otra persona. 

No había visto nunca un juego de ajedrez: las piezas me interesaron y al día siguiente volví a verlos jugar. 

Al tercer día, mientras miraba, mi padre, muy pobre en las aperturas,

 movió un caballo de un escaque blanco a otro del mismo color.

 Aparentemente su oponente, que no era mejor, no se dio cuenta. 

Mi padre ganó y yo le dije que era un tramposo y me reí de él. 

Después de un regaño casi me sacó de la habitación, 'pero le pude mostrar lo que había hecho. 

Mi padre me preguntó qué sabía yo de ajedrez.

 Le contesté que lo suficiente para derrotarlo:

 me dijo que era imposible, considerando que ni siquiera sabía colocar las piezas.

 Probamos con las conclusiones y yo gané. Así empecé».


Capablanca, padre, entre otros, se quedó mudo de asombro y luego clamoroso de entusiasmo.

 Pepito, así lo llamaba su madre, derrotó a su padre, primero,

 a los amigos de su padre después y

, aunque se le prohibió que jugara en público,

 a los once años derrotó al futuro campeón de Cuba, Juan Corzo, 

que en un curso es recurso aparece en todas las historias de ajedrez sin haber ganado sino perdido. 

«Capa bate a Corzo» es,

 en efecto, una de las partidas más memorables completadas por un niño prodigio

 y los dos, como Napoleón y Wellington, hicieron historia al ganar y al ser derrotados.


Capablanca fue un sobreviviente desde niño:

 otro hermano murió muy joven.

 La trama que quiere que el ajedrez tenga una motivación edípica (advenedizo mata al rey) queda aquí coja.

 Fue el hermano mayor muerto el que debió retar al padre.

 Capablanca deviene un Edipolipo.

 La teoría freudiana que explica el ajedrez en términos del complejo de Edipo

 (que no es, Edipo Rey, más que una obra de teatro griega con poco público) 

siempre me ha parecido fraudulenta.

 Sin embargo es cierto que Capablanca aprendió solo a jugar ajedrez sólo para vencer a su padre -

y lo ha conseguido.

 El verdadero Capablanca, el viejo, ha sido obliterado hasta el olvido.

 Cuando se dice Capablanca todos pensamos en el jugador al que se conocía como la «máquina de jugar ajedrez».


Cuatro meses después de derrotar a Corzo, que era ahora campeón nacional,

 Capablanca participa en el primer campeonato cubano y queda en cuarto lugar.

 Corzo alienta a Capa para que se haga jugador profesional, pero papá dice que no.

 Corzo sin embargo vive lo suficiente para ver a Capablanca coronado campeón internacional del juego de los reyes y los peones, 

y muere sólo cuatro años antes que Capa.

 Un industrial cubano (ya en Cuba republicana) se ofrece a costear la educación del joven maestro. 

Capablanca se enrola en la Universidad de Columbia que queda, afortunadamente para él, en Nueva York, donde también está el Club de Ajedrez de Manhattan.

 Allí pasa Capa el tiempo que le dejan libre las muchachas de Manhattan.


En el Club de Ajedrez es donde el prodigio que se hizo amateur en Nueva York fue profesional: Capablanca from Havana.

 Aquí fue donde Capablanca se llamó Capa, nombre que le divertía porque era más corto que el propio y lo hacía, como jugador,

 el igual del personaje de Chaucer que sonreía pero llevaba una daga bajo la capa.

 Capa tenía debajo un alfil o su pieza preferida, el peón envenenado.

 Aquí jugó cientos de juegos con los principales jugadores de Nueva York.

 Fue aquí donde jugó también contra Lasker, Mr. Emanuel, el campeón mundial de origen alemán, de origen judío

 y a quien muchos señalan como el mejor jugador de todos los tiempos –

un poco por debajo" de Capablanca. 

El trío del terror está compuesto de hecho por Capablanca, Lasker y Paul Morphy (1837-1884), el sureño que temía tener sangre negra: una tragedia americana.


Fischer pudo haber completado la tríada,

 pero su brillante triunfo sobre Boris Spassky en Reikiavik en 1972 quedó borrado por su demencia juvenil de la que nunca sanó.

 Fischer, fanático anticomunista, es curioso, no padecía del complejo de Edipo:

 jugaba, literalmente, contra su madre que era tan comunista que la llamaban la Reina Roja.


En el Club de Ajedrez de Manhattan, Capablanca intimó con uno de los grandes jugadores americanos, Frank Marshall,

 a quien derrotaría decisivamente en 1909. 

Capablanca tenía veintiún años, Marshall treinta y tres. 

Marshall relata la ocasión en que un muy aburrido Capablanca, jugando en su contra, cabeceó más de una vez.

 Con un sentido del humor muchas veces ausente del tablero, contó Marshall:

 «Cometí el peor movimiento del juego:

 desperté a Capablanca». 

Capa ejecutó un jaque mate fulminante.


Capablanca se hizo un maestro del zugzwang que es mejor que maestro del zen.

 El zugzwang indica en alemán la posición en que el jugador obtiene un resultado peor (Pace Marshall) si le toca mover una pieza que si no le toca.

 Capa, el bien parecido, el elegante, el urbano se sonreía observando la cara de su contrincante 

cuando producía lo que parecía un zigzag y era un zugzwang.


Hubo un jugador llamado Johann Hermann Zukertort

 que se enfurecía cuando le traducían su apellido. Todos le llamaban Torta de Azúcar.

 Capa no se molestaba cuando en Nueva York, cosas de colegiales, lo llamaban White Cloak.

 Era, claro, el disfraz del lobo cuando visitaba a Caperucita en invierno.

 Pero cuando empezaba a funcionar el mudo motor de sus células grises, lo comparaban con la eficiencia silente de un Rolls Royce en marcha.


En sus días de estudiante (no de ajedrez, que nació "'sabiéndolo: por eso le llamaron el «Mozart del ajedrez»)

 Capablanca jugaría más de una vez con Lasker. 

Ninguno de los dos sabía que Capablanca arrebataría a Lasker la reina y la corona.

 En el ajedrez no se intuye sino se sabe,

 como en una ciencia exacta, 

qué va a ocurrir muchas movidas más tarde.


El ajedrez es un juego autista.


 Lo saben los espectadores sentados frente a la doble muralla invisible.

 Lo saben los jugadores encastillados en la defensa y la ofensa.

 Círculos concéntricos del ejercicio mental hecho juego,

 muchas veces la partida termina en el jaque de la locura. 

Al juego de Bobby Fischer, el único candidato a la corona eterna de Capablanca,

 lo han llamado «maniobras lunáticas».


Fischer nunca estuvo loco, 

ni siquiera ahora en que se ha convertido en la Greta Garbo del juego.


Pero hay casos de genuina locura.

 Como la paranoia patética de Paul Morphy,

 que fue el primer campeón moderno, 

cuyos paseos solitarios y sombríos tenían por escenario la vieja Nueva Orleáns 

que lo vio nacer.

 Morphy fue un apestado social en Inglaterra y celebrado en Francia.

 En París le ganó al duque de Brunswick jugando junto con el conde Vauvenargues en el palco del duque en la ópera,

 en el intermedio de la puesta en escena de El barbero de Sevilla.

 Fígaro aquí, Fígaro allá.


Capablanca jugaba con tal velocidad que en el famoso torneo por el campeonato, celebrado en La Habana,

 Lasker, su oponente, 

se quejó de que el reloj Timer de Capablanca

 había sido arreglado por los cubanos para que corriera más lento. 


Pero durante el torneo Capablanca perdió siete kilos. 


Capablanca solía decir: 

«Hubo un momento en mi vida en que estuve muy cerca de creer que no podía perder un juego». 

Lasker, siempre generoso, cuando Capablanca entró en el torneo de Nueva York de 1924,

 declaró:

 «Capablanca podía descansar en un récord que nadie había conseguido nunca ni nadie igualará después. 

En diez años había jugado noventa y nueve torneos y juegos decisivos y

 ¡perdido sólo un juego!» 

Como los apaches según Miguel Inclán, Capablanca era un hombre orgulloso.

 Cuando estaba a punto de perder un juego contra Marshall en La Habana en 1913,

 partida sin importancia,

 hizo que el alcalde de la ciudad en que nació vaciara el salón de juego antes de admitir la derrota.

 Sin embargo, cuando perdió tan extraña y sorpresivamente contra Alejin en Buenos Aires en 1927, 

se asegura que la noche del juego decisivo estuvo bailando tango tras tango con una belleza local. 

(A Capablanca, como a Borges, le gustaban las argentinas.)


Dice Alexander Coburn, comentarista inglés: 

«Uno de los aspectos más interesantes de la personalidad de Capablanca

 es que, como a ningún maestro antes, le interesaban mucho las mujeres».


Es verdad.

 Capa, hijo de Caissa (Caissa es la diosa del ajedrez y su musa no sumisa),

 estaba más interesado en el juego con las mujeres que en el Ajedrez.

 En un torneo celebrado en Londres,

 antes de perder el campeonato, 

fue convidado con Alejin, que entonces posaba de ser su mejor amigo,

 al music hall que adornaban las famosas Bluebell Girls (todas altas, todas rubias, todas piernas) 

y todo el tiempo que duró el espectáculo, Alejin no dejó de consultar su ajedrez de bolsillo, 

mientras Capablanca era todo ojos al escenario. 

¡Cuidado con la dama! Es la pieza más peligrosa del juego.


Al ser preguntado por el sexo, propio o ajeno, Bobby Fischer respondió: 

«Prefiero jugar al ajedrez». 

A Alejin, por su parte,

 no le interesaba más que estudiar a Capablanca, su juego, su rejuego. 

Estuvo, según confesión propia, trece años estudiando al campeón de cerca.

 Esa noche en Londres lo estudiaba todavía y anotó críptico en su diario:

 «It takes two to tango».


Capa permaneció en los Estados Unidos durante la Primera Guerra Mundial,

 jugando,

 y se escribía sobre asuntos de ajedrez

 (¿de qué otra cosa?)

 con el campeón Lasker,

 ciudadano alemán y judío patriota.

 Un día de 1918 vinieron a visitarlo dos discretos caballeros de Washington. 

Eran del servicio de contrainteligencia que investigaban su correspondencia extranjera, llena de extraños símbolos: 1OBXe7 Qxe7 110-0 NXC3 12RXC3 e5. 

«¿Qué clave es ésta?»

 Muy serio, Capablanca respondió: 

«Son símbolos para una maniobra de liberación». 

«¿Cómo?»,

 dijeron los dos agentes al unísono.

 Capa a carcajadas escapa:

 «Son signos del ajedrez, una convención internacional».

 Después de explicaciones y ejemplos con el auxilio de un tablero y varias fichas, los policías comprendieron.

 «¡Ah, es como las damas!»

 «¡Efectivamente –dijo Capa–,

 como las damas pero con caballeros!» 

Capablanca se dio cuenta de que la contrainteligencia es lo contrario de la inteligencia. 

Y sin embargo, sin embargo:

Emanuel Lasker había ya inventado un tanque de guerra para el enemigo que era todavía su amigo.


Morphy, que se llamaba Morfeo

 pero no podía dormir,

 antes de entrar al primer círculo de la espiral de la locura,

 laberinto sin Dédalo,

 estuvo en 1864 en La Habana, 

«que ya era centro del ajedrez»,

 para dar varias exhibiciones con los ojos vendados. 

El resto fue el ensordecedor silencio de la mente del jugador en una partida que no cesa.


Capablanca, que jamás imaginó la presión social sobre su sanidad mental que sufrió Morphy, 

se comportó siempre por encima de los pares y los nones que lo creían un aristócrata español.

 En Londres lo tenían por un hombre frío cuando sólo era calmo: cool not cold.


Según Gerald Abraham en La mente del ajedrez, Capablanca

 «poseía un juicio calculado para prevenirle de perder el control mental».

 Dice George Steiner en su ensayo White Knights of Reykjavik, 

sobre el combate Bobby Fischer-Boris Spassky:

 «Más que ningún otro maestro (Capablanca) pudo ver la armazón exacta de la pura lógica».


Parecía tener, añade,

«la apretada dirección que tienen las computadoras que juegan al ajedrez».

 Capablanca, según Steiner, todavía «tenía la monotonía de la perfección».


En una ocasión el campeón, nonchalant,

se apareció a reanudar una partida interrumpida ¡vestido para jugar al tenis y con una raqueta en la mano! 

Era que había hecho cita con una damita de sociedad adicta al juego de la pelota.


Capablanca, Steiner dixit, ganó una famosa partida al eterno Lasker «con impecable rigor»

 y en cincuenta y una calladas movidas consiguió que «un peón avance hasta la fila final para ser coronado reina»,

en el más peligroso travesti del juego:

 para el peón es morir después de reinar.


Capablanca, ahora, pareció por un momento lamentar que su viejo amigo Lasker perdiera una partida que tenía ya ganada

 y no se movió de su asiento sobre el tablero ni cuando retumbaron los aplausos. 

Su actitud durante el juego, después del juego, era bien diferente a la de Bobby Fischer.

 Así describe el International Herald Tribune a Fischer,

 jugando por el campeonato mundial de Reikiavik, Islandia, en julio de 1972: 

«Fischer no se está nunca quieto y continuamente da vueltas en redondo sobre su silla giratoria especial (que le costó $470). 

Mientras Spassky se sume en una meditación profunda sobre el siguiente movimiento,

 Fischer se come las uñas, se saca los mocos y se limpia los oídos entre movida y movida».


Fischer, que con su estatura, sus excentricidades y su adicción a los cómics fue el Howard Hughes del juego ciencia más que de la ciencia del juego,

 no jugaba ajedrez sino que practicaba continuos ejercicios de anulación de la personalidad del contrincante. 

Capablanca era la gentileza, la seguridad y la absoluta convicción de que el juego era suyo: 

el ajedrez se había inventado para él.

 Caissa lo hizo.

 Sin embargo,

 más que con aquel indeciso de Morphy

 (en su cara se veía siempre la sombra de una duda por más que se afeitase),

 demente, delirante, se compara a menudo a Capablanca con Fischer. 

Sería el caso de dos hermanos gemelos unidos por un tablero, 

pero, como las piezas, uno blanco y otro negro.


Como final analogía de contrarios,

 se ha imaginado una partida única para resolver (palabra clave en el juego)

 el último problema de ajedrez. 

¿Podría Fischer haber derrotado a Capablanca?

 Fischer buscó siempre demoler a su oponente, física y mentalmente.

La única manera en que Fischer habría podido acabar con Capablanca 

sería que aprovechara cuando Capa apretara el botón de su Tlffier para hacer desfilar a espaldas de Fischer coristas, modelos y stripteasers con que distraer el ojo desnudo del cubano.


Capablanca podría, en revancha, recordarle a Fischer a su madre, la bestia negra que era,

 para su hijo, roja como la plaza donde están las altas torres del Kremlin.


Capablanca fue acusado muchas veces de fácil porque el juego le era tan fácil como a Mozart la música.


Era una suerte de respiración.

 También lo llamaron haragán otras veces, como a Rossini.

 Cuando el joven Gioacchino, que siempre componía en la cama por miedo al frío (como Capablanca, Rossini padecía de frío incoercible),

 de donde se levantaba tarde o no se levantaba, 

vio caer al suelo una de las hojas, de su Barbero,

 no se molestó en bajar de la cama ni a perturbar las otras páginas,

 sino que la escribió de nuevo.

 Ésta es la mejor parte de su «Obertura».

Capablanca, por su arte, no estudió una apertura en su vida.


Dijeron que Capa era un incurable mujeriego como si padeciera una enfermedad venérea.

 «Como cubano al fin»,

 dijo Alejin, 

que se había casado cuatro veces,

 les pegaba a sus mujeres y bebía hasta aparecerse borracho a jugar en un torneo importante.

 Ese hábito que no hace un monje le costó el campeonato mundial en 1935. 

Antisemita hasta el punto de escribir artículos difamando a los judíos en el ajedrez, 

publicados en la prensa nazi durante la ocupación de Francia,

 padecía agudos ataques de violencia, como cuando, al perder una partida fácil,

 destruyó los muebles de su habitación de hotel en Pskov.


Pero Alejin fue el primer gran jugador de ajedrez ruso sin las trampas soviéticas de Stalin.

 Hoy tiene un torneo en su nombre en la Unión Soviética 

y las autoridades rusas han intentado varias veces llevarse a Moscú sus restos que descansan (si es que pueden) en el cementerio de Pere Lachaise en París.

 Sobre su tumba hay un busto idealizado del jugador, abajo hay un tablero de ajedrez y en el medio una inscripción en bronce que exalta la memoria de un gran jugador que fue también un miserable.


Alejin fue el Salieri de Capablanca.

 Después de la inesperada, increíble derrota del cubano de manos del ruso blanco en Buenos Aires en 1927,

 Alejin se negó sistemáticamente a conceder a Capablanca la revancha por el campeonato mundial (entonces las reglas del juego eran diferentes)

y aunque prometió hacerlo muchas veces, nunca cumplió.


Como ironía y jaque mate, Alejin perdió el campeonato mundial a manos del soso y serio Max Euwe.


En 1937, sin embargo, Euwe, holandés cabal, le dio a Alejin una lección de caballerosidad (por demás inútil) 

y le concedió una revancha ancha.

 El torneo no le sirvió de nada a Euwe que fue derrotado de mala manera. 

Como dice de Alejin Richard Eales en The History of a Game:

 «El contraste de su comportamiento con Capablanca fue francamente obvio».


Las relaciones entre Capablanca y Alejin llegaron a ser tan malas que Capablanca se negaba a participar en torneos internacionales si tenía que jugar con Alejin.


 Capa tenía en las blancas su nombre, pero Alejin decidió jugar con las negras hasta el final. 


En 1940, viviendo en la Francia ocupada, Alejin (a quien mi madre llamaba «un verdadero villano») 


pidió permiso para emigrar a Cuba y prometió que, si lo admitían en la isla, jugaría contra Capablanca por el campeonato mundial. 

Batista, gran amigo de la Unión Soviética entonces, era el presidente de Cuba y le negó el permiso. 

Ironías del tablero, poco después de su muerte, 

Stalin decidió considerar a Alejin una gloria rusa.


La carta de renuncia de Capablanca a Alejin es uno de los documentos más elocuentes de la historia del ajedrez.

 «Cher Monsieur Alekhine»,

 escribió Capablanca en francés y hay un borrón donde debió de haber una e que convertía el cher en chere: 

Alejin era una mujer. 

O Capa tenía poca práctica en renunciar o demasiada maña en conquistar mujeres.

 Sigue la carta: 

«J' abandonne la partie» y por un momento leí «la patrie».

 Capa renuncia a continuar jugando y pierde la partida y el campeonato mundial de ajedrez.

 Todavía tiene saludos «pour Madame».

 La carta está fechada en noviembre 29 de 1927 y el lugar en que fue escrita es Buenos Aires, Argentina.

Era el fin de un campeón y de una era del ajedrez moderno. 

A esa edad Mozart había compuesto su Réquiem.


Alejin, que nunca se sintió culpable por no haber dado la revancha a Capablanca y mantuvo el título hasta su muerte,

contaba un cuento, ya al final de su vida, como Casanova pero sin tener la generosidad con las mujeres 

que tuvo Casa en sus memorias. 

Enfermo y firme, 

relata lo que le ocurrió jugando con Capablanca en Petersburgo en 1914. 


Una noche, en pleno torneo, y como en «La reina de espadas de Pushkin, tocaron a su puerta.


 Abrió y se encontró con un viejo campesino ruso en harapos que le pidió entrar porque había encontrado un secreto de suma importancia para el ajedrez. 

El hombre era insistente y Alejin lo dejó entrar pero no lo invitó a sentarse.

 «¡He encontrado la manera de que las blancas den jaque mate en doce jugadas!» 

Alejin se dio cuenta de que tenía en su cuarto de hotel a un loco y trató de echarlo de la mejor manera. Pero el viejo visitante insistía. 

«Se lo voy a demostrar»,

 decía.

 Para acabar con el enojoso asunto Alejin dispuso el tablero y las fichas.

 Doce jugadas más tarde el campeón ruso y futuro rey del ajedrez deponía su rey de madera.

 Pálido y como de yeso Alejin casi suplicó: 

«Repita sus jugadas, por favor. El viejo repitió su performance y volvió a derrotar a Alejin otra vez y otra vez más.

 Alejin cogió al viejo jugador por un brazo, salió al pasillo y al cuarto de Capablanca. 

Como de costumbre, el cubano no dormía sino que tocaba la balalaika para que una cimbreante gitana bailara una salmonela o como se llame ese baile ruso, rudo.

 Con gran trabajo Alejin hizo que Capablanca dejara de hacer música o lo que estaba haciendo para atender al viejo patán.

Que procedió a derrotar al campeón sin corona del ajedrez una vez y otra y otra,

siempre en doce jugadas.

 «¡Doce fatídicas jugadas!»

 Aquí Alejin pareció dar por terminada la historia.


«Pero», 

quería saber el impaciente interlocutor, «¿qué pasó?»

 «¿Qué pasó?»,

 preguntó retóricamente Alejin.

 «Pues que Capablanca y yo matamos al viejo.

Ahí mismo en su cuarto y luego lo echamos al Neva. 

Eso fue lo que pasó. 

De no haberlo hecho ni Capablanca ni yo habríamos sido campeones de ajedrez del mundo.

 ¡Del mundo! 

Yo todavía lo soy», aseguró Alejin en su cama en medio del blanco cuarto, 

luchando una vez más por quitarse como un Houdini ruso su camisa de fuerza,

 al tiempo que miraba a su alienista con ojos en que se reflejaba un tablero de ajedrez.


Este cuento incompleto apareció en The Complete Chess Addict y lo reproduzco aquí porque revela el carácter del jugador de ajedrez y la personalidad de Alejin, 


hombre capaz de llegar al asesinato por ganar una partida o el campeonato del mundo.

 Es lo mismo.


Por otra parte asegura el doctor Félix Martí Ibáñez: 


«Darle jaque mate al rey opuesto en ajedrez equivale a castrarlo y devorarlo,

 haciéndose los dos uno solo en un ritual de homosexualismo simbólico y comunión can balística,

 respondiendo así a los remanentes del complejo de Edipo infantil».

 Escrito en 1960 esta sarta de infelices frases freudianas no es menos fantástica que la historia de Alejin y el jaque mate en doce jugadas,


 juegan las blancas.

 La fábula puede haber sido cocinada por lord Dunsany, uno de los maestros del cuento fantástico

 y el doctor Ibáñez bien puede estar emparentado con Blasco Ibáñez.

 Capa, por su parte, hizo tablas con lord Dunsany, que era un aficionado de cuidado.

 Más tarde en San Petersburgo las noches blancas de un peón negro.


El director soviético Vsevolod Pudovkin hizo en 1925 una peliculita titulada El jugador de ajedrez y su protagonista era, ni más ni menos, Capablanca.


Ahí se juega con su nombre y con la blanca nieve. El film comenzó como un documental sobre el Torneo de Moscú en 1925, 

cuando Capablanca era todavía campeón del mundo. 

Capa, en medio de una sinfonía de tableros y una tocata de fichas,

aparece envuelto en un asunto romántico con la bella heroína rusa.

 Todo el mundo parece presa de la fiebre del ajedrez (que es el título alterno)

 pero una pregunta detiene el tránsito:

 «¿Tal vez el amor es más poderoso que el ajedrez?»

 Capablanca va aún más lejos al decir: 

«Cuando veo una mujer bella, también empiezo a odiar al ajedrez».

 Pero carga con la heroína, al torneo.

 Al final,

 de vuelta la novia rusa a su novio ruso, Capa con capa y sobre la nieve parece decir adiós. 

En ese momento cae sobre la blanca acera un peón negro. Koniesh filma. (Fin del filme)


Capa siempre sintió una vaga antipatía por los que no saben jugar al ajedrez.

 «Es tan melancólico», afirmaba,

 «como un hombre que nunca haya tenido relaciones con una mujer que no sea su madre».

 En una palabra,

 no comprendía al soltero empedernido ni al ignorante que no sabe cómo se manipula el peón,

 esa pieza que se parece extrañamente a un clítoris que se mueve inexorable hacia la reina opuesta.

Capablanca propuso una vez que se extendiera el tablero al añadir dos peones extra a cada lado y dos nuevas piezas. 


Capa pensaba que las posibilidades del juego se habían agotado ya. 


Algunos dicen que nuestro hombre en la dama concibió esta variante del juego si no del espacio del juego (que significaba a la vez una alteración de las reglas del juego) 

porque estaba harto del número de partidas que terminaban en tablas,

 sobre todo en torneos internacionales y en campeonatos.

 Otros,

 más personales,

 dicen que Capablanca encontraba el juego tan fácil que se aburría

 y las nuevas piezas y el nuevo espacio del juego serían como meter otra mujer en la cama.


Capablanca, que era un gran cocinero y presumía de gourmet, 

rara vez se levantaba antes del almuerzo y de los postres y el café 

(Capa, cuyo nombre es esencial al cigarro, no fumaba ni bebía) 

y se iba a jugar siempre impaciente por terminar la partida, musitando:

 «A la cena, a la cena»,

 haciendo un juego de palabras por preferir el juego abierto.

 Al clásico Capablanca se le acusó de ser el primer jugador narcisista,

 que es un mal romántico.


Capablanca fue derrotado, en el tablero,

 por una mujer, Mary Bain,

 que lo venció en simultáneas.

 Miss Bain tiene el récord del jugador de simultáneas que más rápido derrotara a Capablanca.

 Mary no sólo era joven sino bonita y existe la sospecha entre los viejos ajedrecistas de que Capa se dejó ganar.

 La derrota, la concesión, lo que fuera, ocurrió en sólo once movimientos.

«El ajedrez», dijo sir Richard Burton, 

jugador de ajedrez y traductor del Kama Sutra,

 código de amor hindú concebido por los inventores del ajedrez,

 «es un juego erótico: todo consiste en poner horizontal a la reina».

 Para los que creen en la importancia de ser serio, Capablanca adelantó una teoría: 

«El ajedrez es una ciencia que parece un juego».


Una anécdota revela a un Capablanca compasivo, casi sentimental. 

Jugaba con Lasker en Moscú en 1914 

y Capablanca notó cómo el entonces campeón Lasker se puso pálido, 

ceniza casi, 

al darse cuenta de que había cometido un error tan grave que tal vez le costaría el juego.


La mano de Lasker temblaba tanto que casi no podía asir la pieza que quería mover. 

Capablanca supo en ese momento que muy pronto sería el campeón mundial.

 Pero, declaró, 

no podía evitar sentir una gran piedad al ver el efecto paralizante que la inminente derrota tenía en Lasker. 

«Había esgrimido el cetro del ajedrez durante veinte años», escribe Capablanca,

 «y en ese instante supo que había llegado a su fin».

La ironía del momento es que no había llegado el fin para Lasker todavía.

 El campeón se las arregló para hacer tablas y ganar el torneo. 


Capablanca, llamado Capa," era lo que no era Alejin, por ejemplo, o Bobby Fischer:


 un jugador placable, nada implacable.


Capablanca,

 sin embargo, rara vez perdonaba a una mujer: 

era un Donjuán capaz de convidar al Comendador a una partida de piedra y entre jugada y jugada acostarse con Inés, con Ana y con su hermana.

 Para él un ménage a trois no era una partida extraña.

 Capa, además, era un atleta experto:

 las tablas de baloncesto le eran tan familiares como las del ajedrez,

 practicaba esgrima con la idea de que el ajedrez era otro duelo 

y había estudiado más libros de cocina que de ajedrez.

 Nunca jugaba al ajedrez más que en torneos y competencias.

 Tenía una segura posición social (que los envidiosos llamaban sinecura)

 convertido en propagandista de Cuba a sueldo del Gobierno cubano,

 no muy diferente a la posición de los jugadores soviéticos, 

amateurs sólo de nombre. 

Lasker dejó escrito

 que Capablanca era, por encima de todo, un hombre modesto. 

«Tenía la modestia fundamental que es la marca de la verdadera inteligencia.» 

Quería, sí, ganar siempre en todo, 

pero no tenía ese impulso asesino ni contra sus contrincantes ni con sus amantes que tenían Lord Byron o Hemingway. 

Como Mozart, era un clásico que se hacía romántico en su juego.


¿ Era todo eso lo que estaba dentro de la caja lujosa en el túmulo en medio del Salón de los Pasos Perdidos?


En 1913 Capablanca fue nombrado una especie de embajador cultural de Cuba.

Los gobiernos de la isla, a pesar del sol, nunca fueron muy iluminados. 

Pero ahora comprendían que Capablanca era un valor publicitario (la propaganda no se había asentado todavía sobre La Habana) 

y que su nombre valía tanto como cualquier marca local. 

Digamos La Corona, Partagás o Por Larrañaga. 

Capablanca era una suerte de Montecristo que no fuma.

 Sus colegas, en Cuba y en el mundo del ajedrez, objetaron a lo que llamaban una sinecura sine die.

 Sólo Lasker, siempre apremiado, comprendió que Capablanca era un hombre con la suerte de tener a su país detrás.

 Los rusos, al hacerse soviéticos, harían otro tanto.


Capablanca se hizo un jugador tan invulnerable que cogió fama de invencible y ganó el mote de la «máquina de jugar ajedrez»,

 con todas sus implicaciones:

 el autómata del Maelzel, las investigaciones de Poe, las astucias del doctor Mabuse llamado Der Spieler, el tahúr.

 Un nuevo desafío del joven maestro al viejo matrero de Lasker sólo obtuvo que Lasker renunciara a su título en favor de Capablanca.

 Pero como dice Procol Harum, «la muchedumbre quería más».

 Quería, en efecto, un torneo de madera en que las lanzas se trocaran por peones,

 las mazas por alfiles,

los caballos por caballos

 y enrocar en esas distantes torres que son el Morro y la Cabaña a la entrada de la bahía de La Habana.

 La bolsa era como para tentar a un monje en retiro: 25.000 pesos en una época en que el peso cubano valía más que el dólar:

 era la era de las vacas gordas.

 Jugando como el gran maestro que era, Capablanca ganó la victoria más decisiva jamás lograda por un desafiante al campeonato mundial.

 Capa quedó tan extático que cometió el primer error de su vida con las mujeres:

 se casó. Su novia de blanco para colmo se llamaba Gloria.


Capablanca siguió su carrera en ascenso.

 De las 158 partidas y juegos de torneo desde 1914 había perdido sólo cuatro juegos.

 Conocido por multitudes que sabían que ajedrez se escribía sin hache pero no con zeta,

 Capablanca se hizo la primera estrella del ajedrez.

 Tal vez sea, a pesar de Alejin, a pesar de Fischer, la más grande, la mayor.


Capablanca no sólo era el campeón del mundo sino el campeón de simultáneas de su tiempo.

 Por lo que Petronio habría llamada elegantiae, Capablanca se negó siempre a jugar con los ojos vendados.

 Ahora se echó hacia atrás, arrojó a un lado el último cigarrillo que no había encendido y dijo resuelto al teniente del ejército español de ocupación que se parecía tanto a su padre:

 «¡No quiero la venda!» Con excepción de Lasker, Capablanca no era muy apreciado por los jugadores de su tiempo.

 Lo encontraban remoto pero era un terremoto:

 una fuerza destructiva natural que sacudía el tablero y derribaba las piezas,

 sobre todo al rey y a la reina.

 Pero, peor,

 había un jugador que lo halagaba, lo alababa siempre: Aleksander Alejin.

 «¡El malvado y miserable!», 

como me enseñó mi madre a mis diez años, 

haciéndome un espectador prodigio.

 (Creo que fui la última persona que vio a Capablanca muerto.) 

Mi madre lo llamaba Alekine. 

Para mi madre,

 Alekine era de lo peorcito: un ruso blanco.

 Alejin,

 el diablo más a mano,

 tentó a Capablanca como si él fuera Capanegra,

 un mal Mefisto:

 ¡Alejin, aléjate!

 Pero Capablanca aceptó el reto 


y Alejin, sombra y asombro,

 derrotó a Capablanca para siempre. 

Declaró Alejin con falsa modestia que era sin embargo dato cierto:

 «No creo que yo fuera superior a Capablanca.

 Tal vez la razón por la que le gané fue que se sobrestimaba y no me estimaba». 

Eran las razones del diablo:

 Dios nunca me quiso, Mefisto.

 Metafísicas aparte,

 la verdad verdadera es que Alejin se hizo campeón del mundo

 y se hizo con el campeonato por logro y por truco.

 Hasta su muerte.

 Sólo Dios sabe lo que le dijo al diablo.


A partir de su inesperada derrota,

 Capablanca comenzó a venirse abajo, como una torre de nieve:

 las blancas hacen enroque y pierden,

 las negras ganan y se van.

 Su matrimonio se hizo divorcio, 

pero siguió jugando:

 ganó algunas y perdió algunas.

 En 1987 su viuda, Olga Capablanca de Clark,

 vendió el manuscrito inédito de una partida Capablanca-Tartakower en $10.000.

 Todavía era endiosado en el mundo del ajedrez y en el mundo:

 Capablanca era una cerveza, un helado de chocolate y vainilla, un cóctel de ron con crema batida...


En Rusia, que ahora se llamaba la Unión Soviética, era más popular que nunca


lo fue en tiempos de los zares:

 el ajedrez era rey y Capablanca su príncipe consorte.

 Capablanca se casó con una rusa,

 de París,

 que conoció en 1934.

 La boda ocurrió en 1938 en París,

 pero tuvo su peor repercusión en La Habana. 

La familia de su primera mujer consiguió algo más que Alejin: 

Capablanca dejó de ser embajador at large de Cuba y lo degradaron a agregado.

 Pero Capablanca no dejó de jugar y ganar: Caissa lo hizo.


Mozart podía,

 vuelto de espaldas al piano, 

decir el número y nombre de las notas de un acorde que tocara otra persona:

 de preferencia una mujer.

 Capablanca, de sólo echar una mirada al tablero, veía todas las piezas 

y su disposición y sabía exactamente cuáles eran las posibilidades del juego.

 Desdeñoso de las aperturas (nunca, según él, estudió una sola)

 mostró siempre una habilidad pasmosa para los finales de partida.

Tal vez influyera que aprendiera a jugar cuando ya las fichas estaban sobre el tablero y el juego había comenzado.


Su adversario de siempre,

 Luzbel extraordinario,

 Alejin, 

decía que no había visto otro jugador con su «rapidez para la comprensión»

 que era su aprensión. 

Un condiscípulo, jugador fuerte, 

declaró que Capablanca «nunca aprendió a aprender».

 Es que para Capa el ajedrez era un juego

 y no por gusto se le declaró el playboy del ajedrez occidental, 

en oposición a la emergente escuela rusa encabezada por Alejin, 

que era todo estudio,

 esfuerzo

 y mala fe.


La palabra playboy sugiere a un Porfirio Rubirosa, 

tenientillo que se abrió paso en la isla de Trujillo y en el mundo a golpes de pene y olvido.

Rubirosa era un chulo compensado, Capablanca era exactamente lo contrario.


Todavía se cree que Capablanca pertenecía a la alta sociedad criolla.

 Nada más erróneo.

 Capablanca padre no era más que un teniente del ejército español en la siempre fiel isla de Cuba.

 Su madre era un ama de casa.

Los dos no tenían más que sus nombres memorables y un hijo formidable. 

Incluso el patrón cubano que le pagaba los estudios en Estados Unidos 

concluyó que Capablanca empleaba su tiempo más en jugar

 (al ajedrez pero también al baseball y al basketball) 

que en estudiar y le retiró el estupendo estipendio.

 Ese mismo año la universidad lo suspendió de manera ominosa.

 Fue entonces cuando Caissa vino a rescatar a Capa de la ignominia:

 Frank Marshall acordó jugar contra Capablanca calculando que sería comida de bobo.

 Capablanca lo derrotó decisivamente.

 Hazaña sin precedentes que un mero aficionado derrotara a un cuajado campeón.


Marshall, impresionado por su derrota (es decir por la victoria de Capablanca),

 hizo que lo invitaran al torneo de San Sebastián en 1911.

 Capablanca ganó un torneo mayor en su primer intento,

 lo que era la hazaña sin precedentes. 

El resto es historia:

 la del ajedrez precisamente.


Una tarde de 1942 (era marzo y nevaba) 

Capablanca entró como tantas veces al Club de Ajedrez de Manhattan,

 que había sido su refugio favorito de joven estudiante

 y después de aspirante a cualquier torneo y aún más tarde de gran maestro del juego real y campeón del mundo finalmente.

 Capa, friolento pero no lento,

 se dirigió rápido a la sala de juego sin siquiera quitarse su sobretodo.

 A pesar de los años pasados en Nueva York y en Europa,

 a pesar de la nieve rusa,

 Capa siempre tenía frío.


Excepto, por supuesto, cuando jugaba, con alguna mujer en la nieve. 

El portero, la girl del guardarropa y hasta los miembros del club estaban acostumbrados a ver a Capablanca de negro gabán hasta el tobillo 

moviéndose de tablero en tablero, 

en silenciosas simultáneas:

 mirando observando y captando de un solo golpe de ojo el estado de cada escaque y el conjunto de piezas derramadas en orden sobre el tablero.

 Para él todo era un todo, el juego. 

Ahora vio que no había un solo jugador de su edad.

 Eran todos muy jóvenes o viejos: 

eran tiempos de guerra

 no de juego o del juego de la guerra. 

Sobre otro tablero y por encima de un jugador joven vio de un vistazo que el otro,

 un viejo, 

tenía la partida perdida. 

El jugador joven quiso iniciar una jugada decisiva, 

lo pensó sin pensarlo,

 se arrepintió y no fue más allá. 

Pero había tocado su dama y según las reglas del juego 

cuando se roza una pieza propia hay que moverla adelante.

 El otro jugador,

 el viejo,

 ensimismado en la derrota,

 no había advertido el leve movimiento del otro

 y el jugador joven hizo como si no hubiera pasado nada.

 Tal vez Capablanca recordara la primera vez que notó,

 hacía más de medio siglo, una jugada para anotar un fraude.


Ahora no dijo nada,

por supuesto:

 era todavía un caballero.

 Pero levantó los brazos de manera extraña,

 se llevó las manos enguantadas al cuello y pidió casi con un grito:


«¡Ayúdenme con la capa!»


 en español.

 Ésa fue su frase final. 

No dijo más y cayó al suelo, muerto. 

Había sufrido, según la autopsia,

 un derrame cerebral masivo.

 El patólogo dijo que no se mostraba nada sobrenatural 

(«específico» fue lo que dijo) 

en el cerebro de Capablanca,

 que era particularmente normal.

 Es obvio que el ajedrez y las muchas mujeres no se ven en el cerebro.

 ¿Era eso todo lo que había en su cabeza embalsamada?


FIN

Fuente: Vidas para leerlas


Ediorial Alfaguara 1998.